Cinco elementos: el aire

Segunda de las entradas de la serie especial con motivo de la concesión del I Premio Merck al mejor blog de salud, tal y como aparecía en las bases del mismo. En esta ocasión, y siguiendo con el repaso a los elementos clásicos, el turno del aire.

Continuó la evolución de la vida en nuestro planeta cuando los seres inicialmente limitados al entorno acuático, fueron capaces de dar el paso a la atmósfera, al aire. También cada un@ comienza una nueva etapa en el momento del nacimiento, el momento del paso del medio acuático al aéreo. El aire es, por tanto, el segundo de los cuatro elementos clásicos al que nos vamos a acercar a lo largo de las siguientes líneas.

 Hipócrates, considerado el padre de la medicina occidental, unía este elemento, caliente y húmedo, con uno de los cuatro humores (la sangre en este caso). Del desequilibrio de ellos (dyscrasia) surgían las distintas enfermedades. En esta concepción hipocrática, la crisis era el momento de agravamiento y muerte del enfermo o, por el contrario, de recuperación.

El aire y su calidad son esenciales para la vida y para una vida de calidad. Enfermedades respiratorias como la neumonía y la tuberculosis son todavía en nuestros días origen de cerca de 1,4 millones de muertes en niñ@s menores de cinco años al año, más que el SIDA, la malaria y el sarampión juntos, en el caso de la neumonía y 1,8 millones de personas en 2008 en el de la tuberculosis. Por su parte, la exposición a contaminantes ambientales (no nos olvidemos del tabaco o la contaminación industrial y por los tubos de escape) también son factores clave a tener en cuenta en el desarrollo de estas y otras enfermedades. Si bien sin una mención expresa como ocurría en el caso del agua el artículo 24.2c de la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada y ratificada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 (el enfatizado es mío), recoge la referencia al necesario cuidado del medioambiente.

Artículo 24

1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud. Los Estados Partes se esforzarán por asegurar que ningún niño sea privado de su derecho al disfrute de esos servicios sanitarios.

2. Los Estados Partes asegurarán la plena aplicación de este derecho y, en particular, adoptarán las medidas apropiadas para:

(…)

c) Combatir las enfermedades y la malnutrición en el marco de la atención primaria de la salud mediante, entre otras cosas, la aplicación de la tecnología disponible y el suministro de alimentos nutritivos adecuados y agua potable salubre, teniendo en cuenta los peligros y riesgos de contaminación del medio ambiente;

Algo similar ocurre si nos acercamos a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Podríamos relacionarlo con varios objetivos, especialmente el 4 (reducción de la mortalidad infantil en menores de 5 años) y la mención genérica del enunciado del 7 sin su correlato en los objetivos específicos del mismo:

Objetivo 7: Garantizar el sustento del medio ambiente.

Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente.

Haber reducido y haber ralentizado considerablemente la pérdida de diversidad biológica en 2010.

Reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento.

Haber mejorado considerablemente, en 2020, la vida de al menos 100 millones de habitantes de barrios marginales.

Es necesario unir cientos de miles, millones de voces para que dirigentes a nivel mundial se conciencien de la importancia de sus decisiones en términos de vidas reales salvadas. Tal es el caso de la campaña de ONE para salvar 4 millones de vidas en 5 años, campaña que en junio del año pasado consiguió el compromiso del aporte de 4,3 millones de dólares en los próximos 5 años para impulsar el trabajo de la Alianza Global en favor de las Vacunas y la Inmunización (GAVI, por sus siglas en inglés) para facilitar el acceso a las vacunaciones en los países más empobrecidos del mundo.

Os dejo para concluir el enlace a la Guía de Práctica Clínica de la OMS sobre la tuberculosis, a la excelente iniciativa colaborativa para ayudar a dejar de fumar Mi vida sin ti y a sendos vídeos sobre la exposición Aire, Respiración y Salud Infantil, de la Fundación Roger Torné y sobre la neumonía:

Entradas anteriores de esta serie:
Cinco elementos: el agua
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3 respuestas a Cinco elementos: el aire

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