Cinco elementos: la tierra

La vida en el plantea pasó del medio acuático primitivo al aéreo. A partir de aquí la tierra fue su base y sus sustento. Tras el nacimiento, el seno materno primero como representación de la tierra después también se convierten en el sustento de cada recién nacido. Podemos considerar la tierra, en tanto que uno de los cuatro elementos clásicos, como símbolo de la fuente de la nutrición que cada menor primero y adulto después necesita no sólo para sobrevivir, sino para una existencia plena y digna:

 Al igual que con el resto de elementos, Hipócrates, padre de la medicina occidental, unía este elemento, frío y seco, con uno de los cuatro humores, la bilis negra (relacionada con el temperamento melancólico). Del desequilibrio de ellos (dyscrasia) surgían las distintas enfermedades. En esta concepción hipocrática, la crisis era el momento de agravamiento y muerte del enfermo o, por el contrario, de recuperación.

El alimento, fundamentalmente su carencia (pero en algunos casos la sobreabundancia sin reparar en su calidad nutricional), está íntimamente relacionado con la enfermedad y la muerte de menores de cinco años a lo largo y ancho del mundo (hasta un tercio de las muertes en menores de cinco años en países en desarrollo). Cerca de 1000 millones de personas sufren hambre de forma crónica, o expresado de otra forma, 1 de cada 7 personas se acuestan con hambre CADA noche, situándose por delante de otras causas como SIDA, tuberculosis y malaria juntas. Como con otras muchas cuestiones, no es casualidad que tres cuartas partes de esos cerca de 1000 millones se concentren en África, pero sobre todo en el sudeste asiático. Son algunos de los datos (macrodatos en ocasiones despersonalizadores) que nos dan idea de la magnitud del problema y que deberíamos tener constantemente presentes en relación con el hambre.

No es de extrañar pues que nuevamente el artículo 24 de la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada y ratificada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 (el enfatizado es mío) recoja en su redacción las cuestiones relativas a dicho problema:

Artículo 24

1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud. Los Estados Partes se esforzarán por asegurar que ningún niño sea privado de su derecho al disfrute de esos servicios sanitarios.

2. Los Estados Partes asegurarán la plena aplicación de este derecho y, en particular, adoptarán las medidas apropiadas para:

(…)

a) Reducir la mortalidad infantil y en la niñez;

(…)

c) Combatir las enfermedades y la malnutrición en el marco de la atención primaria de la salud mediante, entre otras cosas, la aplicación de la tecnología disponible y el suministro de alimentos nutritivos adecuados y agua potable salubre, teniendo en cuenta los peligros y riesgos de contaminación del medio ambiente;

(…)

e) Asegurar que todos los sectores de la sociedad, y en particular los padres y los niños, conozcan los principios básicos de la salud y la nutrición de los niños, las ventajas de la lactancia materna, la higiene y el saneamiento ambiental y las medidas de prevención de accidentes, tengan acceso a la educación pertinente y reciban apoyo en la aplicación de esos conocimientos;

(…)

4. Los Estados Partes se comprometen a promover y alentar la cooperación internacional con miras a lograr progresivamente la plena realización del derecho reconocido en el presente artículo. A este respecto, se tendrán plenamente en cuenta las necesidades de los países en desarrollo.

También está este derecho muy relacionado con el cumplimiento de varios de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, especialmente el 1, aunque en íntima relación con el 4 (reducción de la mortalidad infantil) y el 5 (mejora de la salud materna):

Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre.

Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas que sufren hambre (…)

Es por eso que hay  muchos colectivos y personas que SOMOS solidari@s, empeñad@s por ser cada día más en la lucha contra la pobreza, el hambre y los los recortes en materia de cooperación.

Porque, al fin y al cabo, compartir debería ser cosa de niñ@s:

Y porque la otra cara de la moneda, la que vivimos en nuestro entorno, juega un papel de responsabilidad enorme para que cambiar sea más difícil:

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3 respuestas a Cinco elementos: la tierra

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