FAMIPED, crisis y algo más

Este pasado mes de septiembre ha visto la publicación de dos números de la revista electrónica FAMIPED, familias, pediatras y adolescentes en la red (y en dos semanas, un ejemplo de desvitualización masiva incluyendo al sector de la educación en PediaTIC), el número 3 del volumen 5 por un lado y un boletín extra vuelta al colecon recopilación de artículos ya publicados previamente sobre el inicio en la guardería o centro infantil, los calendarios de estudio, el TDAH y el aprendizaje, el enfoque multideportivo en la orientación deportiva, la excesiva somnolencia diurna, el hábito de la lectura, los compleaños saludables, las tareas de casa y el inglés en casa.

Abre el número de septiembre un editorial de Enrique Rodríguez-Salinas, compañero del Grupo de Cooperación, Inmigración y Adopción de la AEPap del que ya os he hablado en alguna otra ocasión, El impacto de la crisis en los niños, comentarios al informe de UNICEF España 2012-2013, reflexiones a las que dedicaré un espacio monográfico en el blog en próximas fechas, pero extraigo ahora algunos de sus comentarios:

Entre los aspectos más preocupantes y que más eco han tenido en los medios ordinarios de comunicación destaca el “riesgo de pobreza” por tramos de edad. El número de menores de 18 años en riesgo de pobreza es de 2 200 000 (26,5%), con un incremento del 10% en los dos últimos años, superando al de otros tramos de la edad adulta. Además, se ha producido un incremento en la intensidad de la misma, es decir, de la “pobreza alta”, que padecen el 13,7% de los menores españoles de 18 años. Otro indicador, la “pobreza crónica”, también demuestra un mayor impacto relativo en las familias con hijos menores: 16,7% en éstas frente a 11% en población general. La tasa de paro, de la que es conocido el vertiginoso aumento, tampoco afecta equitativamente a los diferentes hogares, sino que lo hace especialmente a las familias con niños.

(…)

Se calcula en 15 570 € la porción de deuda que le “corresponde” a cada niño que nace actualmente en España. Una especie de “pecado original” financiero.

Otra consecuencia lamentable de la crisis y su manera de afrontarla es el crecimiento de la inequidad en el país, es decir, el notable aumento de la diferencia entre pobres y ricos.

(…)

En el ominoso conjunto de este informe, brilla esperanzador el resultado de una encuesta, realizada a los propios protagonistas, niñas y niños, sobre calidad de vida y bienestar subjetivo. En contra de lo que muchos adultos pudieran pensar, se muestran solidarios y poco materialistas al contestar, mayoritariamente, que desean ser admirados en el futuro por su amabilidad, personalidad y familia, antes que por su imagen, dinero o poder. O al escoger, preferentemente, paz, hogar, trato igualitario y alimentación para todos, en lugar de comprarse un ordenador, un móvil o una videoconsola.

En la sección Niños sin fronteras, Lane Hartill, desde Puerto Príncipe, nos deja un testimonio desgarrador de lo que es el día a día de una inmensa mayoría de chicos y chicas en Haití. Esta es parte de su narración:

Si vas al campo de desplazados de Gaston Margron, en el vecindario de Carrefour, te  encontrarás con una familia completa de adolescentes; sin padres, son ellos los que gestionan todo. Marclene, una joven de 19 años, actúa como la madre de sus hermanas. Comparte una pequeña y sofocante tienda de campaña con su hermana, Darline, que recientemente ha tenido un bebé, Marckensley. Las dos hermanas duermen en un colchón sobre el suelo, con el bebé en el medio. La hermana más pequeña, Mouna, duerme fuera de la tienda, también sobre un colchón. Su ropa –la de ella y la de todas las hermanas- cuelga sobre la parte exterior de la tienda de campaña.

Cuando las visité, no tenían dinero para detergente; lavan la ropa en un gran barreño con agua. El mismo en el que, también, ellas se bañan; tampoco tienen dinero para jabón, así que, simplemente, se mojan con el mismo agua.

Sus principales preocupaciones son bastante básicas: comida, agua y dónde dormir. Dependen de su hermano, Ted, que vende bolsas de plástico con agua en el mercado. Pero apenas saca unos peniques por cada bolsa, por lo que tiene que vender cientos de bolsas para ganar unos dólares. Me cuenta que consigue reunir 1 dólar al día. Todo el dinero que tienen para vivir los cuatro hermanos y el bebé.

Y completan este número la falta de efectividad de las medicinas alternativas y su posible perjuicio, el impacto de las nuevas tecnologías en los hogares, la custodia compartida y los domicilios alternativos, el testimonio de un padre sobre la invulnerabilidad, una reseña de Cine y pediatría y otra de la web de FAROS, del San Joan de Deu, el azúcar y una anécdota sobre la relación del juego con la futura vocación.

Y os dejo para terminar la historia de Manos de pincel, un vídeo-propuesta para reflexionar sobre la importancia precisamente de la vocación y de cómo acompañar a l@s hij@s en el desarrollo de sus talentos:

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