Salvando a Salma

Fue tan sólo el pasado martes. Enrique, pediatra madrileño y compañero del Grupo de Inmigración y Cooperación Inernacional de la AEPap difundía una nota a través de la lista de distribución PEDIAP, de la que ya os he hablado en alguna otra ocasión:

Sé perfectamente que la infancia mundial tiene problemas todavía más graves que Salma, una niña que conocí en mi reciente estancia como voluntario en Lamu, Kenia.

No obstante me atrevo a pediros egoístamente ayuda para ella, pues me acabo de enterar de que lo que creíamos que eran secuelas de una lesión estática cerebral, parece ser que son consecuencias de una masa cerebral expansiva.

(…) Como podéis imaginar en Kenia no hay sanidad gratuita ni para los niños.

Os pido disculpas en nombre del resto de la infancia desfavorecida de la cual ella es solo una pequeña muestra. Sin duda, si decidís “retrataros”, será un noble gesto.

Nos facilitó el nombre de la ONG con la que colaboró durante su estancia, Anidan (Ayuda niños de África), que es una…

…ONGD española, aconfesional y apolítica. Creada por Rafael Selas Colorado, quien, desde el año 2002 y a través de la ONG local Anidan Kenia, tiene abierta y dirige una casa de acogida de niños de la calle en Lamu (Kenia). El 28 de marzo de 2008 se incorporó al Proyecto de la Casa un nuevo edificio donado a Anidan por la Fundación Pablo Horstmann, destinado a Hospital pediátrico, cuyo funcionamiento se lleva en colaboración con dicha Fundación.

En el blog de Anidan, habían publicado la siguiente reseña, y me puse en contacto con Enrique antes de decidirme a publicar nada por mi cuenta. Su respuesta no llegó a tiempo para que publicase nada el pasado miércoles, y tenía intención de dedicarle un espacio algo más amplio y de forma más monográfica que los habituales repasos de los viernes, así que decidí posponerlo para hoy, lunes.

Enrique me facilitó alguna información adicional posteriormente, texto y fotos para que usase a discreción:

Cuando vas a trabajar como pediatra voluntario en África piensas que verás niños malnutridos, con diarreas graves, parásitos, SIDA, tuberculosis, paludismo… No puedes imaginar que a nadie pueda tocar semejante gafe.

El hospitalito donde trabajé tenía la peculiaridad de estar englobado en una gran Casa de acogida de niños con los que los cooperantes convivíamos durante gran parte del día. Entre ellos estaba Salma. La imprecisa hisotira que me contaron apuntaba a que el problema motor que tenía era una secuela de una infección previa no evolutiva del sistema nervioso central. Acepté ese diagnóstico y disfruté compprobando cómo se animaba a andar con ayuda y trataba de hablar, con enorme dificultad, cuando se le preguntaban los nombres de otros niños. Todos estabamos seguros de que su suspuesta hemiplejia era residual y susceptible de mejorar con estimulación adecuada y afecto. Lo que no decía con palabras lo decía con su mirada y con su media sonrisa fruto del problema motor. En algún momento vi claramente que participaba en su interior de la vida de la comunidad infantil, con sus pensamientos e ilusiones como los demás.

Cuando regresé a mi trabajo habitual en España, seguí necesitando saber cosas a diario de todos los amigos de la Casa de Lamu. Sobre todo de Salma. Puede ser testigo de la construcción de unas paralelas para sus ejercicios de rehabilitación gracias a las fotos y correos que me mandaban los colegas que allí permanecían. También me enteré de que, por azar del destino, había pasado por allí un neurólogo español que hizo lo que teníamos que haber hecho antes: cuestionarse la precisa información previa y practicar una exploración neurológica detallada. Fruto de ésta fue la realización en Nairobi de una Resonancia Magnética que evidencia un tumor cerebeloso que afecta los nervios craneales III, VI y VII del lado izquierdo, lo que junto a la ataxia explica la sintomatología. Ahora me encuentro rabioso, triste y culpable.

Pero no llegué. Afortunadamente en esta ocasión, no llegué, y es que tan sólo tres días de la primera comunicación, Enrique volvió a poner en conocimiento de quienes participamos en PEDIAP que de momento no era preciso seguir recaudando fondos, ya que se había alcanzado ya el importe necesario para la intervención de Salma en Nairobi:

Hace solo dos días nos dirigimos a todos vosotros  pidiendo ayuda para Salma y hoy os comunicamos que, con el último donativo que acabamos de recibir y gracias a la generosidad de muchos de vosotros, hemos cubierto el importe de 10.000 € necesarios para su operación por lo que de momento no necesitamos más donativos para la niña.

Me alegra profundamente la noticia, y por eso he querido modificar la entrada que tenía esbozada para hoy, pensada inicialmente para pedir apoyo económico para el caso de Salma.

Esperemos que todo le vaya bien a Salma a partir de ahora y que su evolución sea satisfactoria. Procuraremos estar al día de la misma.

No obstante, no dejo de compartir cierta sensación de rabia y tristeza con Enrique por no haber actuado de forma algo más ágil (¿por no haber sido algo más útil?). ¿Serán los frutos y las sombras de la inmediatez de la red?

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5 respuestas a Salvando a Salma

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