Jesús, Manolo y Mtoto

Se quejaba hace sólo un par de días mi amigo y médico de mi hij@ Jesús (y alter ego de Manolo, del que he os he hablado en múltiples ocasiones… cuando los resúmenes semanales eran práctica habitual por aquí, pero esa es otra historia) con cierta dosis de amargura de lo que algunos como Miguel e Iñaki han venido en llamar la ley de Murphy bloguerala ley por la cual el post que más te curras, pasa desapercibido; y el que haces de relleno, es líder. Tras hablar de decepción creciente tras escribir un post que creí rompía con lo habitual, comprometido y que podría gustar y comprobar que las horas pasaban sin que las estadísticas le ofreciesen unos resultados óptimos (hasta convertirse en el artículo de las historias de Manolo menos leído con diferencia) y reflexionar sobre los posibles porqués, termina confesándose:

Hoy escribo esto como desahogo, pero confieso que me cuesta llegar al final de los artículos sobre solidaridad y cooperación de @rubengp en Hij@s de Eva y Adán aunque los comienzo todos. Yo prefiero mirar a otro lado y mañana hablaremos de qué parte de la acelga es más nutritiva, si el tallo o la hoja.

Le había prometido escribirle y darle mi opinión al respecto, pero vi que otr@s ya lo habían hecho y quizás no iba a añadir demasiada novedad y, además, esa misma noche las nuevas tecnologías me jugaron una mala pasada y me dejaron colgado (y sin poder currar la entrada inicialmente en mente para hoy, cuyo material inicial debe dormir en el limbo cibernético a estas alturas…), así que a lo largo del día de ayer fui rumiando la idea de responderle en una entrada, como bien se merece. No en vano, considero a Jesús, el médico de mi hij@, el hermano gemelo que nació primero.

Por una lado para apuntar algunas impresiones o ideas sobre esto de escribir un blog, muchas de ellas comentarios de bloguer@s viej@s… antes incluso de que Hij@s de Eva y Adán naciese, seguro que la mayoría las compartes, Jesús:

  • ya te han dicho much@s en los comentarios a ambas entradas que escribas lo que quieras y que te lea quien tenga (tengamos) gana (y tiempo) de hacerlo.
  • querámoslo o no, no escaparemos a la ley de Murphy que mencionaba al inicio de esta entrada; entradas trabajadas son poco leídas y/o nada comentadas y otras para salir de un apuro se disparan, sin que te expliques muy bien por qué
  • es de perogrullo, pero… los días tienen 24 horas para tod@s, a veces querrías comentar tantas buenas entradas… que terminas no comentando ninguna, 😦
  • seguro que nos vamos haciendo nuestro nicho de lectores… quien se acerca a Hij@s de Eva y Adán sabe qué puede esperar… más o menos… hasta que un día se me ocurre una genialidad, me siento especialmente inspirado, soy retuiteado por l@s twitter-stars, término que si no existía hasta ahora, estoy dispuesto a patentar, 😉 O a veces, todo lo contrario… Lo mismo nos ocurrirá a tod@s, seguro.
  • leía ayer por la tarde una entrada reciente en el otro blog de Lucila, con el título La pereza es la madre de todos los vicios, de la que extraigo y me quedo con algunas de sus líneas iniciales: La pereza de vivir hace que decidamos no ver y prefiramos abstraernos de la realidad, enajenándonos… ese sería un significado, uno de los más amplios. No se trata solo de drogarnos con alcohol o psicotrópicos, también podemos abstraernos trabajando, viendo la tele o tuiteando, leyendo, sumergiéndonos en una relación tormentosa, convirtiéndonos en adictos a algo… Sea como fuere, lo difícil es encontrar cada instante el valor para mirar la vida de frente y con el pecho descubierto. Y sin embargo, a día de hoy, creo que no hay un mejor modo de vivir que saboreando cada uno de los instantes de la vida siendo plenamente conscientes de que lo vivimos. Lo bueno y lo malo.
  • este es una mezcla de dos comentarios que recibí en su día, y que en gran medida me han acompañado en estos 15 meses día a día: Hay quien dice que le da igual que le lean mucho o poco, pero es mentira 😀 / Ah, sí, que tengas mucha paciencia por el tema de los lectores y no te obsesiones. (…) más de año y medio con menos de 100 visitas al día (era una época sin twitter y se notó),  y con mucho trabajo y dedicación hemos logrado subir. Pero no debes estar muy pendiente de ese tema, primero escribes para ti y después para los lectores.
  • enlazar, enlazar y enlazar… dialogar aquí y fuera de aquí, sobre esto no hace falta que te cuente nada, ¿verdad?

Y por otro, para confesarle que a mí me encantó la entrada. Manolo, que nos tiene habituados a sus viajes en el tiempo, viaja en el espacio y muda de color (a lo Michael Jackson pero al revés) para convertirse en… Mtoto, en un relato tan breve como de costumbre y tan desgarrador (pero real) como pocos.

Sea porque estas semanas estoy especialmente sensibilizado y le he dedicado una buena dosis de esfuerzo para donar el cumpleaños, en una iniciativa modesta pero que ha dado unos frutos (¿será el ego bloguero que menciona Jesús?) impensables hace menos de 3 semanas y que todavía sigo saboreando. Sea porque, a pesar de tener ese ego de consultar con cierta frecuencia las estadísticas del blog, intento conjugar el escribir algo que pueda resultar mínimamente interesante con la no renuncia a la idea primera que vio nacer el blog.

El caso es que me parce muy digna de compartir con tod@s vosotr@s (mucho más que eso, pero la musa no me acompaña para encontrar otra palabra mejor, y al igual que recuerdo de forma MUY especial aquellas otras de Manolo y su amigo Vlad y su amiga sin nombre). ¡¡Ya quisiera yo contar historias desde el punto de vista de l@s niñ@s con la soltura, frescura y verosimilitud con que lo hace Jesús habitualmente cuando se pone en la piel de Manolo!! La podéis leer en su blog, claro, pero sé que no le molestará un ápice que la reproduzca de forma íntegra (a la vez que aprovecho para enviarle un abrazo), a riesgo de que me quede una entrada más larga de lo deseable:

Para los que alguna vez habéis leído una de mis historias, no os será extraño que cuente que amanezco cada mañana con una edad diferente, como si viajara en el tiempo adelante y atrás. Me suceden anécdotas o soy testigo de descubrimientos cotidianos y habituales para la edad que me toca vivir y que me esmero en contaros en estos breves relatos.
Lo de esta mañana ha sido realmente raro, una vuelta de tuerca, hasta para los que me seguís, ha sucedido algo que es nuevo para mí. He viajado también en el espacio y he despertado en un lugar diferente. Tengo dos años y el susto al levantarme ha sido mayúsculo, soy más negro que un cuervo, y flaco como un árbol seco, mi primera reacción hubiera sido de sobresalto y de salir corriendo, pero no puedo apenas ni levantarme, estoy muy cansado. He averiguado que soy de Xabaalo Barbar una aldea al sur de Somalia, de donde salimos caminando hace ya 3 semanas a través del desierto, a veces, las mejores, caminos de tierra seca, ni una brizna de verde en todo el recorrido, polvo y tortura para los pies cansados.
Papá se fue a la guerra antes de que yo naciera, tenía 5 hermanos mayores, Omar que tenía 7 años se fue como papá, aunque mamá dice que se lo llevaron unos ladrones. Dos hermanos más murieron hace un año durante un asalto a la aldea y luego nueve meses después nació mi hermana, ella va siempre atada a mamá.
Mamá, ¡qué guapa es!, oscura y delgada, con cara triste pero fuerte como una leona, lleva un traje de muchos colores que sacude de vez en cuando para quitarle el polvo del camino, se atusa el pelo para disimular las penurias, yo diría que es coquetería para mostrarse siempre altiva y orgullosa, jamas derrotada. Vamos a llegar al campamento de refugiados de Dadaab en Kenia en unos pocos días y tiene que estar presentable, que no piensen que es una cualquiera, es Radhiya de la tribu de los Afar, grandes desde siempre.
Hoy no puedo caminar, no tengo fuerzas, antes tenía mucha hambre pero hace ya tres días que sin comer he perdido el apetito, mamá me ofrece un poco de agua que nos queda, apenas unas gotas que hace que se acerquen un montón de moscas a mis labios para quitarme lo poco húmedo que tengo. Quiero volver a dormir, pero tenemos que llegar, apenas son tres días y habrá agua y un poco de comida.

Mamá me coge en brazos a mí también, peso poco y ella es tenaz, siento su brazo fuerte que me sujeta, levanto mi cara con esfuerzo y le miro a la cara para darle las gracias y la veo resplandeciente con una luz a su alrededor que la ilumina y la embellece hasta parecer una de esas fotos de vírgenes que traían los padres blancos cuando iban a la aldea. Un temblor recorre mi cuerpo y con una relajación de felicidad absoluta, reposo la cabeza sobre su hombro. Entonces, la oscuridad.

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4 respuestas a Jesús, Manolo y Mtoto

  1. Mil gracias, Rubén, blog gemelo, cierto que tengo esa misma impresión aunque no lo hubiera explicado nunca tan bien. Lo que empieza por ser una desesperanza porque el post no se difunde, no avanza su éxito, rápidamente al intentar pensar en ¿por que? te das cuenta que el tema no es agradable, a nadie nos gustan las asperezas, funciona mejor lo agradable, tienen mucho más éxito programas basura en la tele, que los documentales solidarios en la dos.
    Miramos a otro lado, hacemos una donación de 10€ a un proyecto solidario o a una causa novedosa como #donarcumpleaños pero nos aseguramos de recoger el recibo para luego desgravar. Como alguien me comentaba, el cuerno de África siempre tuvo sequías y hambrunas, por eso son un pueblo nómada desde sus orígenes. Ahora hay una guerra que hemos llevado nosotros (occidente), que acapara recursos y les prohíbe moverse, dejándolos atrapados en la nada. La solución no es hacerles depender de nuestro recursos que ahora les regalamos pero luego les venderemos, es permitirles que tomen lo que es suyo.

    • Hola, Jesús:

      Tienes razón, mucha razón, toda la razón… a veces se convierte en el debate eterno, parchear sin atacar la raíz de los problemas, desarrollo desde lo local (el Sur, el Tercer Mundo) frente a subsistencia mendigando migajas que luego hay que devolver con interés, asistencia pura y dura frente a denuncia..

      Me gustaría tener respuestas, no las tengo, no al menos definitivas… pero sí comparto con Lucila la necesidad (primero la personal, en la medida de lo posible la colectiva…) de no sumirnos en la pereza, el desaliento, la apatía y la inacción, la pasividad.

      No suelen faltar comentarios sobre la escasa capacidad de iniciativas humildes (#donarcumpleaños es sólo un ejemplo más) de trasnformar la realidad. Es cierto. Pero creo que sólo en la medida en que se aporta de otra forma. Si simplemente es una excusa para la pasividad… a mí no me sirve; supongo que en gran parte, por eso escribo el blog. Por eso estoy convencido de que la parte más importante de #donarcumpleaños no era la recaudación económica, sino la sensibilización y transformación de conciencias, voluntades, acciones… individuales y colectivas. Si ha servido para ello, bienvenida sea.

      El mal (ese ente extraño del que nos cuesta a veces hablar) triunfa cuando los hombres (y mujeres) buenos no hacen nada. E. Burke.

      Un enorme abrazo, 😉

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