Desplazados sirios: la fuente que no cesa

Salgo de mi propio ostracismo (mitad impuesto, mitad buscado, seguro que en breve os iré contando parte de los motivos…) para poner un contrapunto de alguna forma a un debate reciente acotado en las intimidades de la lista de distribución sobre Pediatría de Atención Primaria PEDIAP en torno a la bondad o no de la clase periodista en general (y de Jordi Évole y su Salvados en particular cuando -no sé si con mayor o menor acierto, confieso haberme resistido de momento a ver el programa– puso el dedo en la llaga de la relación entre la clase médica en general y la industria farmacéutica; los ríos de tinta en uno y otro sentido no han cesado, creo que hasta el extremo de la calificación de mercenario al servicio de quien le paga (¿estaremos algun@ libre de tamaña acusación, más aún en los tiempos que corren y teniendo en cuenta quién(es) nos paga(n)?), hasta el extremo de que Enrique Gavilán, el otro protagonista vilipendiado, tuvo que salir a la palestra.

Pero me voy por las ramas y no quisiera, ya que el motivo principal de romper este largo silencio es celebrar de alguna forma que Cristina M. Sacristán, periodista y amiga, no sin grandes devaneos se decidió hace ya unas semanas a plasmar sus inquietudes en su pequeño espacio en la red, espacio que, no podía ser de otra forma, ha bautizado como El tintero – The Inkwell y en el que se vuelca con aquello que le remueve las entrañas… la cultura, los viajes y, por encima de todo, su pasión por los derechos humanos.

Os dejo de forma íntegra la que es su última entrada hasta el momento, dedicada al drama de los desplazamientos en Siria, en uno de esos dramas tan cotidianos que nos deja indiferentes mientras seguimos con nuestra vida como si tal cosa…

Tras tres años de conflicto sirio, unas 8.000 personas están abandonando sus casas a diario y atravesando fronteras como pueden. Ya hay más de un millón y medio de desplazados en los países limítrofes

Texto: Cristina M. Sacristán
Fotos: Acnur/Unhcr. B. Sokol & A. Akad

El doctor sirio Hassan atiende en una clínica iraquí a un chico también refugiado
Es como un goteo, y no cesa. La crisis de Siria, que se ha ido dilatando en el tiempo como suele suceder con los conflictos que tienen lugar en países del mal llamado Tercer Mundo, ha generado ya la escandalosa cifra de más de un millón y medio de desplazados. Así lo recuerdan Acnur (Agencia de la ONU para los refugiados) y Amnistía Internacional. Irak y Turquía no dan abasto con la entrada masiva de inmigrantes desesperados. Una media de 8.000 desplazados al día. Así, el pasado 30 de abril Acnur volvió a lanzar un llamamiento, al necesitar “más apoyo y terreno para ubicar a los refugiados sirios en Irak”.

El pasado 17 de mayo, el portavoz de Acnur, Dan McNorton, anunció que “el conflicto sirio sigue teniendo un impacto devastador en las vidas de quienes se ven obligados a huir”, explicando a los periodistas congregados en Ginebra que el número real de refugiados probablemente superaría ese millón y medio, por “el temor que algunos sirios tienen por registrarse”.

La creciente brecha entre las necesidades y los recursos disponibles es un reto cada vez mayor, destacó McNorton. Acnur ha registrado una media de 250.000 desplazados en lo que va de año. Precisamente en mayo Naciones Unidas y diferentes ONGs han hecho público un nuevo llamamiento para solicitar fondos para la crisis siria, pues los recursos disminuyen.

Miembros de Acnur juegan con niños refugiados en Turquía
“Los refugiados nos dicen que han aumentado los combates y que el cambio de fuerzas que controlan las ciudades y aldeas, sobre todo en las zonas de conflicto, está llevando a cada vez más civiles a tomar la decisión de huir”, expuso McNorton, quien añadió que en los cuatro últimos meses “hemos sido testigos de un rápido deterioro”, si se compara con los 20 meses previos al conflicto.

Y cada vez hay menos ayudas para todas estas personas que huyen en masa. El presentador Jesús Vázquez estuvo hace unos días en Jordania, visitando a los refugiados sirios, ante la precariedad de la situación. El pasado sábado, Acnur en Ginebra informó de los recursos que estaban aportando a los desplazados internos, desde Al Wa’er a la ciudad de Homs.

Amnistía Internacional, por su parte, ha subrayado en su Informe 2013 que “el mundo es un lugar cada vez más peligroso para personas refugiadas y migrantes”. “La excusa de que los derechos humanos son un asunto interno se ha esgrimido para boicotear la acción internacional destinada a abordar emergencias de derechos humanos como la de Siria. El Consejo de Seguridad de la ONU -órgano sobre el que recaen la seguridad y el liderazgo mundiales- sigue sin lograr una acción política concertada y unificada”.

Tesmin abraza uno de los juguetes colectados por el Quai Branly de París
Según especifica Amnistía en su informe, “cientos de miles de personas se vieron obligadas a huir de sus hogares. La ONU calculaba que en Siria había más de 2 millones de personas internamente desplazadas y sometidas a privaciones extremas, y que desde el principio del conflicto casi 600.000 se habían refugiado en países vecinos, donde soportaban con frecuencia duras condiciones de vida.”

La organización humanitaria destaca en su informe sobre las violaciones de Derechos Humanos -nada ligero- que las fuerzas del gobierno de Al Assad, “responsables de la gran mayoría de las violaciones de DD.HH., lanzaron ataques indiscriminados contra zonas residenciales utilizando aviones, proyectiles de artillería, morteros, armas incendiarias y bombas de racimo. Ayudadas por milicias afines, detuvieron a miles de personas, incluso menores de edad, y sometieron a muchas de ellas a desaparición forzada. La tortura y los malos tratos a personas detenidas eran habituales. Al menos 550 personas habrían muerto bajo custodia”.

Leyendo esta semblanza de cómo se va desdibujando cruentamente el país sirio, no es de extrañar que miles de habitantes opten por huir. Pero, a estas alturas de esta situación, de escalada bélica y destrucción, ¿nos hemos acostumbrado a este drama? “Sí es verdad que la gente no está muy sensibilizada con el problema sirio”, comenta Mª Jesús Vega, portavoz de Acnur en España. Puede que el hecho de que sea árabe, o que nos pille lejos, contribuya a esa indolencia, baraja la experta. Pero Siria sigue desangrándose.

Ver en El Tintero: Apartado Trabajos – Derechos Humanos
Web Acnur
Web Amnistía Internacional
Web Médicos Sin Fronteras

Y es que, y vuelvo al principio, en casi todos los sitios tienes la fortuna de encontrar personas que comprenden en lo más profundo de su ser que su profesión es algo más que el sueldo que cobran. Bienvenida, Cristina, a la blogosfera, será un placer seguir encontrándonos también por aquí, 😉

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3 respuestas a Desplazados sirios: la fuente que no cesa

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